Robótica y automatización

Es posible que la necesidad de construir robots sea sólo la proyección de nuestro deseo de perfección e inmortalidad, un deseo egoísta, vacío y deformado. Puede ser que la lógica frialdad de su inteligencia artificial sea pretexto para evitar aquello que nos genera incertidumbre como seres humanos y algo que nos vincula en la intimidad de nuestra frágil y compleja humanidad como lo es la sexualidad. Sin embargo aunque actualmente no existe una máquina que cognitivamente se nos parezca de una manera total, si existen robots con inteligencia artificial que imitan nuestros procesos básicos e importantes para nuestra sobrevivencia y desarrollo. La inteligencia, el aprendizaje, la memoria son procesos cognitivos que entendemos al tratar de imitarlos, cuando se hace la traducción de la información de los datos biológicos a los informáticos y cuando ésta se implementa en un software que imita y se fundamenta en la estructura del cerebro humano. ¿Es el pensamiento humano y de los robots sólo un conjuntos de datos, de información transformada y elaborada por procesos y operaciones biológicas o informáticos según el caso?¿O existen procesos y datos que son inherentes únicamente a los seres humanos?¿Es por ejemplo la sexualidad un proceso que deba entender un robot?

Actualmente el avance en la inteligencia artificial si bien es increíble, aun no ha logrado imitar procesos mentales humanos como lo son los sueños y el deseo. Esos procesos que nos hacen imaginar, desear, crear y algunas ocasiones tener actitudes y acciones fuera de toda lógica. La contradicción de la inteligencia artificial radica en que, mientras los científicos e investigadores desean “crear” o construir esto en circuitos y traducirlo en datos informáticos para poder entender los procesos subyacentes y para crear inteligencia y vida misma, en la “vida real” como seres humanos nos estamos convirtiendo en seres autómatas, con actitudes y acciones que matan algo dentro de nosotros.

Los avances tecnológicos nos están llevando a ser cada vez un poco menos humanos y a transformar el cómo nos relacionamos con el Otro. La virtualidad es una de las consecuencias más directas que las personas comunes experimentamos. La nueva proximidad que permiten las redes como lo es la red de Internet, ha creado una nueva lejanía en la intimidad que nos hace generar vínculos virtuales con otro. La virtualidad permite transformarnos y ser personas diferentes o ser la misma persona con múltiples y variables cambios todo el tiempo; sin embargo tampoco estamos seguros quien es el otro detrás de las letras, de las imágenes, de la voz e incluso del video. Pareciera que la tecnología que debiera permitirnos unirnos más sencilla y directamente, en su simplicidad nos está llevando a creer que el vínculo humano puede ser fácilmente creado, remplazado o destruido sin ningún esfuerzo verdadero y sin el trabajo y dificultad que implica la intimidad.

Esto se observa en algo que comienza a ser transformado y que forma parte de nuestra naturaleza humana: la sexualidad. A través de las nuevas tecnologías el contacto ha sido intercambiado por pixeles en forma de letras e imágenes. El tacto ha sido sustituido por el clic del mouse. Pero en el deseo de hacer la experiencia “real”, nuevos inventos han aparecido, como sensores que nos permiten sentir lo que otra persona hace con su propio cuerpo, cascos de visión que permiten al internauta inventar en la realidad virtual la pareja de su elección y remodelar su cuerpo a su antojo. Extensiones del cuerpo que permiten sentir con una pérdida de identidad propia y lograr la cosificación del Otro, con quien no se tiene un contacto “real”.

El cuerpo del Otro es eliminado y también el nuestro y ambos son sustituidos por un juego de signos. ¿Por qué el otro es eliminado? Probablemente porque se ha convertido en un peligro, pero también porque nos permite aumentar el confort que implica la sexualidad sin cuerpo, uno que es frágil, imperfecto, que envejece y nos recuerda constantemente el miedo y la muerte, que forma parte de nuestra humanidad y en cierta forma a nuestra imperfecta perfección. ¿Por qué deseamos vivir la sexualidad, pero huir de sus implicaciones humanas?¿Por qué la humanidad desea encontrar y crear en la inteligencia artificial procesos que nos hacen humanos y únicos? Tal vez porque al mismo tiempo que la intenta crear, intuye que algo se está perdiendo en el camino del entendimiento total de nuestra naturaleza y que proyectamos en seres automatizados que deseamos sean lo que nosotros dejaremos de ser.

 

REFERENCIAS

Asimov. I. ¡Mentiroso! Disponible en: Plataforma Moodle, Facultad de Psicología, UNAM.

Asimov. I. Sueños de robot. Disponible en: Plataforma Moodle, Facultad de Psicología, UNAM.

La cibersexualidad o el erotismo sin cuerpo. Disponible en: Plataforma Moodle, Facultad de Psicología, UNAM. pp 156- 171.

RT en español (2011 ¿Solo le falta hablar? No, también lo hace. Disponible en:

https://youtu.be/5bC2YpEnwNw

 

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