El caso del pintor ciego al color. De Oliver Sacks

Oliver Sacks fue un gran neurólogo en muchos sentidos. Tal vez por lo que los psicólogos lo admiramos tanto es porque en un área que puede llegar a ser tan fría como lo es la medicina, él siempre encontró la humanidad en las enfermedades. A continuación hablaré sobre “El caso del pintor ciego al color”, que se encuentra en el libro “Un antropólogo en Marte”, un excelente libro para las mentes que no se dejan de sorprender sobre los misterios que aun guarda nuestro cerebro.

El color, su percepción y traducción ha intrigado por mucho tiempo a los científicos y médicos. En el siglo XVII Locke hablaba de nuestros sentidos como si fueran solamente órganos receptores y pasivos. En el siglo XIX se unió esta idea con la del cerebro y se creía que la percepción visual eran “datos sensoriales o impresiones transmitidas desde la retina hasta la zona visual primaria del cerebro, en una correspondencia exacta, punto por punto y ahí se experimentaban, subjetivamente, como una imagen del mundo visual” (Sacks, 1995). No se consideraba el que el color estuviera separado, sino que era parte integral de la misma imagen. Pero ¿qué pasa cuando una persona deja de ver los colores, pero si puede ver el mundo en blanco, negro y grises? Si el color es parte de la imagen, al ser incapaces de verlo la imagen debería desaparecer. O al menos eso se creía.

Sin embargo el color es más complejo que solo un prisma que descompone la luz como lo demostró Newton. Esto inquietó a Goethe quien estudió los colores, la luz y las ilusiones en color, llegando a la conclusión de que “la ilusión visual es una verdad neurológica”. Helmholtz fue el primero en hablar de la consistencia del color en donde las longitudes de onda que reflejan un objeto pero variarían considerablemente dependiendo de la iluminación y seguimos viendo el color original (por ejemplo azul). Entonces el color ya no puede ser algo tan sencillo ¿Cómo podemos ver múltiples tonalidades y aun seguir viendo el mismo color?

 

Es así como comienza a plantearse una idea de que el color es una construcción. El color no es un elemento asilado, sino que incluso la presencia de mas colores en el contexto pueden modificar su percepción. Land abordó el problema del color desde una perspectiva psicológica colocando microelectrodos a la corteza visual de monos anestesiados y exponiéndolos a diversos colores descubriendo una zona que se activaba a cada lado del cerebro en la corteza preestriada de los monos, la zona V4. Estas pequeñas regiones parecían responder al color y las llamó “células de codificación de color “ (Sacks, 1995). La idea que tenía era que por ejemplo, una mancha verde no podría ser considerada verde, sino que esta cualidad estaba dada por su relación con zonas de color que la rodeaban. Para demostrar esto empleó cuadros llamados Modrians (por su parecido a los cuadros de Modrian) que estaban iluminados por tres proyectores con filtros de onda larga (roja), onda media (verde) y onda corta (azul). Así mostró que “si una superficie formaba parte de una escena policroma compleja, no existe una relación simple entre la longitud de onda de la luz reflejada en la superficie y el color que se percibía” (Sacks, 1995). Land fue quien propuso la separación de la luminosidad y por otro lado los tres registros de longitudes de onda diferentes: el rojo, verde y azul. Y quien propuso que el color no solo está determinado por “su longitud de onda, sino también por la composición de longitudes de onda de la luz reflejada en las superficies circundantes”

Comprender el proceso de la visión de color a lo largo de la historia permite observar cómo es que la definición y los experimentos van cambiando según va evolucionando y planteando nuevas ideas la ciencia, aunque muchas veces niegue lo que no puede comprender en ese momento, por existir un paradigma que rige a la teoría. Así diversos casos de acromatopsia que se documentaron fueron relegados y olvidados – e incluso ignorados-, porque el fenómeno no podía ser explicado por la teoría de la visión del color del momento. Sin embargo la observación cuidadosa y los avances en la tecnología permiten a través de nuevos estudios comprobar lo que sólo se suponía en relación a este síndrome y provoca que se retome la investigación en estos casos raros que pueden decir mucho sobre la ubicación funciones específicas en el cerebro. Aunque también se debe recordar que el mismo Land fue cuidadoso de no asegurar que una parte específica era la encargada del color, sino que existía una integración que se producía a niveles mas elevados, de tal suerte que el color también está relacionado con la memoria, expectativas y asociaciones que tienen un significado particular para cada uno de nosotros.

 

¿Qué es lo que sucede cuando una persona pierde los colores de su visión? ¿Qué es lo que ve y percibe? ¿Puede su cerebro entender esta nueva condición? ¿Compensa la pérdida? Es en el caso del señor I., donde Oliver Sacks brinda una descripción de los síntomas y percepciones del paciente que ayudan a definir más al síndrome y al mismo tiempo a entender su posible origen. Es desafortunado para el señor I., siendo él una persona que amaba los colores por ser artista, el perderlos pero es afortunado porque la descripción que hizo de su nueva visión resultó rica en datos. El señor I. sufría de pérdida de color, su vista era aguda en la lejanía y muy pobre en la cercanía. Los colores eran negros, blancos y grises. Pero no era una visión monocromática limpia, sino que le parecía turbia. Los cambios de luz intensos podían hacer que algunos tonos de grises desaparecieran. Aun podía detectar los bordes de los objetos y podía distinguir entre cuatro gradaciones de color gris. Pero su nueva condición lo repugnaba y lo hacía sentir muy infeliz.

 

El señor I. quien había sido capaz de reconocer los colores por paleta de Pantone, ahora era incapaz de imaginar los colores. ¿Cómo es que el ser incapaz de ver los colores impida su recuerdo? Si hacemos el ejercicio de cerrar los ojos e imaginar una flor roja, nuestra mente es capaz de hacerlo. ¿Estaba tal vez involucrada en el caso del señor I. la memoria? Es aquí como podemos notar que la percepción del color no es resultado de una parte del cerebro que la codifica, sino que en él están implicados más procesos superiores e incluso fuera del control del paciente. Por más que éste tratara de recordar el color del césped verde, que durante las migrañas tratara de ver colores, el color había desaparecido. Pero aun era capaz de nombrarlo, lo que descartaba por completo que junto con la acromatopsia hubiese una anomia.

 

Entonces, ¿Qué es la acromatopsia? Es la pérdida del color en la visión y es causada por la lesión en la región V4 en el cerebro. Y cuando una lesión separa a V4 de las áreas del lenguaje, el resultado es anomia del color, que es la incapacidad de nombrar a los colores aunque se sea capaz de percibirlos (Barclay, 2013). Es generalmente causada por un desorden genético, pero también se puede presentar por una lesión en la corteza de asociación visual. Este síndrome puede ser parcial (de colores específicos) o total, en donde el paciente presenta como principal síntoma una visión sin color y en cambio en blancos, negros y grises. Existe un tipo de acromatopsia en donde se conserva “el conocimiento (imaginación) de los colores, a pesar de su incapacidad para percibirlos, pero este no era el caso del señor I. Finalmente Oliver Sacks confirma al señor I. el diagnóstico de la acromatopsia y la ayuda que da para mejorar la vida del paciente es el uso de lentes que filtraban el color verde y que le permitían distinguir mejor los colores en su respectiva escala de grises.

 

Algo de lo más destacado por mencionar es que para el señor I., en un inicio la pérdida del color le parecía algo insoportable, intolerable y esto lo llevó a una depresión. Debía comer alimentos que él sabía eran blancos o negros, porque los colores parecían gris y muerto. Pero lo cierto es que era capaz de distinguir los contornos y probablemente esta parte compensaba su pérdida del color. ¿Cómo podía ver sin el color? La respuesta se relaciona con lo que menciona Land con la longitud de onda. El señor I., era capaz de ver con sus conos, con las células sensibles a la longitud de onda de V1, pero era incapaz de utilizar el mecanismo generador de color de orden superior de V4.

 

Tuvo que pasar por un proceso de volver a educar sus ojos y sus manos para acostumbrarse a esta nueva situación. Con el paso del tiempo el señor I. llegó a manifestar que se sentía especial, porque era capaz de ver las cosas sin que lo estorbaran los colores. La desesperación del inicio se cambió por una aceptación, tal vez producto del olvido de lo que era el color. Fue un ajuste fisiológico, psicológico y estético, que le llevó a transformar su pintura que se hizo en blanco y negro. Al mismo tiempo sus hábitos cambiaron y se convirtió en un ser nocturno, porque podía ver mejor en esta condición. Esto muestra como es que el cerebro encuentra la manera de adaptarse y de compensar las pérdidas. El señor I., perdió el color pero ganó agudeza en la lejanía y con poca luz. Tal vez podría pensarse que el olvido de la existencia del color es una nueva adaptación del cerebro para no seguir desperdiciando recursos que no son más útiles para él. La plasticidad del cerebro para adaptarse a nuevas condiciones es asombrosa.

 

El color es un fenómeno físico, pero su percepción no es sólo fisiológico sino también psicológico. Sin darnos cuenta de manera cotidiana, el color está asociado a sensaciones, objetos, recuerdos. Forma parte de quienes somos, de cómo definimos a los demás y a los otros y marca como nos relacionamos con nuestro contexto. Es difícil imaginar la ausencia de color, a menos que como el señor I., podamos crear un espacio completamente gris e incluso convertirnos en seres grises. Esta fue una aproximación muy creativa para explicar su condición, que muestra el proceso de adaptación y de la plasticidad del cerebro. Con el tiempo Oliver Sacks tristemente descubriría que podría comprender mejor a su paciente ya el sufre de una pérdida de la visión estereoscópica que alteró su vida y lo hizo volver a adaptarse a su nueva visión. Plasmó su experiencia en el libro The minds eye, pero esa es otra historia.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Barclay, R. (2013) What causes agnosia? 5 possible conditions http://www.healthline.com/symptom/agnosia

 

García, M., Tapia, F., Palomares, C., Álvarez, P. (2006) Neuropsicología del color. Psicología teórica. http://www.ugr.es/~setchift/docs/cualia/neuropsicologia_del_color.pdf

 

Sacks, O. (1995). Un antropólogo en Marte. Siete relatos paradójicos. España: Anagrama.

 

Zeki, S. (2011) Review: The Mind’s eye. The Dana Foundation. http://www.dana.org/Cerebrum/2011/Review__The_Mind%E2%80%99s_Eye/

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